● De cada 10 personas con ojo seco, 4
sufren de frustración y ansiedad constante por este mal, según revela el
estudio internacional NESTS.
● El mismo informe advierte que el 70%
de los pacientes se automedica en la farmacia, lo que provoca que los síntomas
empeoren en el 60% de los casos.
● En el Mes del Ojo Seco, Laboratorios
Lansier alerta que el ojo rojo recurrente está asociado hasta en un 75% de los
casos a la Artritis Reumatoide.
Salud en Casa .– Es una práctica cotidiana atribuir el enrojecimiento ocular al cansancio por las pantallas o a la falta de sueño; sin embargo, las investigaciones clínicas actuales revelan un trasfondo mucho más complejo. El ojo rojo persistente no es solo una molestia cosmética, sino una de las principales alertas del Síndrome de Ojo Seco. Esta enfermedad multifactorial altera la película lagrimal, la primera barrera de protección del ojo ante el medio externo, y, de no ser tratada por especialistas, puede enmascarar patologías crónicas graves.
En
el marco del Mes de la Concientización sobre el Ojo Seco, que se conmemora a
nivel global durante julio, las estadísticas mundiales exponen un incremento
drástico en esta condición, la cual afecta en promedio al 34.6% de la
población. Sin embargo, el verdadero hallazgo que ha encendido las alarmas
proviene del Estudio Internacional de Necesidades Insatisfechas en Síntomas,
Tratamiento y Severidad del Ojo Seco (NESTS, por sus siglas en inglés). Este
informe revela que la enfermedad ha dejado de ser un problema puramente visual
para convertirse en una crisis de bienestar: el 41% de los afectados reporta
que la molestia constante impacta directamente su salud emocional,
desencadenando cuadros cotidianos de frustración y estrés.
La
situación se vuelve crítica cuando el enrojecimiento es recurrente, ya que el
ojo seco actúa como un biomarcador temprano de disfunciones sistémicas severas.
Estudios de correlación médica señalan que los pacientes diagnosticados con
enfermedades autoinmunes, como la Artritis Reumatoide y el Síndrome de Sjögren,
presentan una coincidencia de hasta un 75% con el desarrollo de ojo seco
moderado a severo. En estas condiciones se afecta drásticamente la producción y
la calidad de la lágrima, provocando una inflamación crónica. Este panorama
también se observa en trastornos tiroideos, donde la asociación alcanza el
66.7%, y en la diabetes, donde puede llegar hasta el 50% en pacientes de larga
evolución y mal controlados.
Para
la Dra. Gabriela Quezada, médica oftalmóloga y asesora de Laboratorios Lansier,
estos datos cambian por completo la perspectiva con la que se debe evaluar el
problema: “En la práctica clínica vemos que la población suele acudir a las
farmacias a comprar gotas aclarantes o descongestionantes de venta libre ante
el primer signo de molestia. El estudio NESTS demuestra que más del 70% de las
personas depende de la automedicación, y un alarmante 60% reporta que sus
síntomas empeoran. Si lo traducimos al día a día del peruano, esto significa
que de cada 10 personas que sienten molestias en los ojos, 7 prefieren
recetarse solas en la farmacia de la esquina antes que ir al médico, y a más de
la mitad esa supuesta solución les termina empeorando el ojo. El ojo rojo
persistente es la respuesta inflamatoria del ojo ante la falta de lágrima; usar
vasoconstrictores comunes solo genera un efecto rebote que retrasa un
diagnóstico y un tratamiento oportuno de enfermedades reumatológicas o
metabólicas que el paciente aún desconoce”, explica la especialista.
La
Dra. Quezada señala también que el impacto en la productividad laboral es
severo debido a la sensación constante de cuerpo extraño, ardor y fotofobia que
dificulta el desempeño del trabajador. “El ojo seco severo no tratado puede
desencadenar queratitis e incluso úlceras corneales que ponen en riesgo la
integridad de la córnea y pueden afectar la visión de forma irreversible”,
añade.
Avances en el tratamiento: más allá de la lubricación
básica.
Frente
a este desafío, la asesora de Laboratorios Lansier enfatiza que la ciencia
oftalmológica ha avanzado hacia terapias de alta precisión. El tratamiento del
ojo seco ya no se limita a "mojar" el ojo con soluciones básicas,
sino que se enfoca en restaurar las capas específicas de la película lagrimal
que se encuentran alteradas (lipídica, acuosa y mucosa).
“Hoy
en día disponemos de lágrimas artificiales de última generación, formuladas con
componentes avanzados como el hialuronato de sodio de alta pureza y agentes
osmoprotectores que reducen activamente la inflamación celular de la superficie
ocular. Estas alternativas terapéuticas permiten diseñar esquemas
personalizados según el tipo de ojo seco del paciente, garantizando una
protección prolongada, estabilizando la córnea y devolviendo el confort visual
de manera óptima sin generar efectos adversos por conservantes dañinos”,
detalla la Dra. Quezada.
Con
el objetivo de promover una cultura de prevención informada en el país,
Laboratorios Lansier comparte cuatro recomendaciones médicas esenciales:
●
Erradicar la
automedicación cosmética: Evitar por completo el
uso de gotas que prometen "quitar lo rojo" de forma inmediata. Estos
productos camuflan la inflamación real y exacerban la sequedad debido a la
toxicidad celular de sus componentes.
●
Optimización ambiental y
ergonomía digital: Implementar la regla del
"20-20-20" (cada 20 minutos, mirar a una distancia de 6 metros o 20
pies durante 20 segundos) para forzar el parpadeo completo. También se sugiere
regular el uso de aire acondicionado directo y usar humidificadores de ambiente.
●
Nutrición con enfoque
celular: Promover una dieta rica en ácidos grasos
esenciales como el Omega-3 (pescados azules y semillas), que mejoran la calidad
de la lágrima evitando su evaporación, además de mantener un consumo óptimo de
agua.
●
Cuidar la higiene del
sueño: Evitar el uso de celulares y pantallas una
hora antes de dormir y procurar un descanso de 7 a 8 horas diarias. Esto
restaura las funciones oculares y permite una mejor producción de la película
lagrimal.
●
Evaluación oftalmológica
especializada anual: El chequeo preventivo
permite detectar de manera precoz la asociación del ojo seco con enfermedades
inmunológicas y metabólicas. Mediante pruebas específicas, como evaluar el
tiempo de ruptura de la película lagrimal (BUT), realizar tinciones de la superficie
ocular o estudiar las glándulas de Meibomio, se puede identificar la patología
en estadios tempranos para un tratamiento oportuno.
“La
conmemoración del mes de julio nos compromete a recordar que el ojo rojo
persistente no es una consecuencia normal del día a día; es un llamado de
alerta de nuestro organismo. Un diagnóstico oportuno mediante una evaluación
integral anual representa la estrategia más segura para preservar la salud
visual”, concluye la especialista de Laboratorios Lansier.


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