Salud en Casa.- En el Perú, los problemas nutricionales durante la infancia continúan representando uno de los principales desafíos para la salud pública. La anemia y la desnutrición crónica persisten, mientras que el sobrepeso y la obesidad comienzan a adquirir una presencia cada vez mayor, configurando lo que en nutrición se conoce como una doble carga de la malnutrición.
En ese sentido, la
nutricionista y ex decana del Colegio de Nutricionistas de Lima, Jessica Huamán manifestó
que el Día del Niño debe ser también una oportunidad para reflexionar sobre las
condiciones alimentarias y nutricionales en las que están creciendo miles de
niñas y niños en nuestro país.
“Cuando evaluamos la
nutrición infantil no basta con saber si un niño está comiendo o si alcanza
determinado peso. Tenemos que evaluar la calidad
y diversidad de su alimentación, la densidad nutricional de la dieta, el aporte
adecuado de proteínas, hierro, zinc y otros micronutrientes, así como su
crecimiento y desarrollo. Una alimentación inadecuada
durante los primeros años puede tener consecuencias que acompañen a la persona
durante todo su curso de vida”, señaló Huamán.
La anemia continúa siendo
uno de los principales problemas nutricionales en la primera infancia. De
acuerdo con la ENDES 2025, el 34.9% de niños de 6 a 35 meses presenta anemia.
Asimismo, la desnutrición crónica continúa afectando al 12.1 % de los menores
de cinco años, con una afectación considerablemente mayor en las zonas rurales.
Al respecto, Huamán
advirtió que la respuesta frente a la anemia debe ir más allá de una
intervención aislada. “La anemia infantil requiere un abordaje integral. Desde
el componente alimentario debemos asegurar el consumo de fuentes de hierro de alta
biodisponibilidad, especialmente hierro hemínico
proveniente de alimentos de origen animal. Pero también debemos recordar que no
toda anemia responde exclusivamente a una deficiencia de hierro y que pueden
intervenir la parasitosis y deficiencias de otros micronutrientes”, explicó.
La nutricionista precisó
además que la desnutrición crónica infantil no debe entenderse únicamente como
falta de alimentos, debido a que refleja una afectación acumulativa del
crecimiento y está asociada a múltiples determinantes.
“La desnutrición crónica
expresa un proceso prolongado en el que pueden confluir una alimentación
insuficiente y de baja calidad nutricional, inadecuadas condiciones de agua y
saneamiento, pobreza e inseguridad alimentaria. Por ello, su prevención tiene
que empezar incluso antes del nacimiento, garantizando una adecuada nutrición
materna”, manifestó.
Sin embargo, mientras
persisten estos problemas por déficit, el país enfrenta también un escenario
creciente de sobrepeso y obesidad infantil. Durante 2025, los registros de los
establecimientos de salud del Ministerio de Salud identificaron cerca de 150
mil menores de cinco años con exceso de peso.
Para Huamán, esta
situación demuestra que un mayor peso corporal no necesariamente significa que
un niño se encuentre adecuadamente nutrido.
“Un niño puede tener
sobrepeso, anemia y desnutrición al mismo tiempo, esto debido a que podemos
tener dietas que aportan muchas calorías pero que poseen un aporte nutricional deficiente.
Por eso debemos dejar de asociar cantidad de alimentos o mayor peso con buena
nutrición y empezar a mirar con mayor atención la calidad de lo que nuestros
niños están consumiendo”, sostuvo.
Huamán enfatizó que la
responsabilidad de garantizar una alimentación saludable no puede recaer
únicamente sobre las madres y padres, ya que las decisiones alimentarias están
condicionadas por los ingresos familiares, el precio y disponibilidad de los alimentos,
la publicidad, la oferta alrededor de los colegios y las propias políticas
públicas.
“Necesitamos que la opción
saludable sea también la opción disponible,
accesible y asequible. Esto implica fortalecer la
educación alimentaria y nutricional, mejorar los programas de alimentación
escolar, garantizar entornos escolares saludables, promover el consumo de
alimentos naturales y fortalecer políticas públicas que protejan a niñas y niños
frente a entornos que favorecen una alimentación poco saludable”, señaló.
Finalmente, la
nutricionista recordó que garantizar una adecuada nutrición durante la infancia
constituye una inversión fundamental para el desarrollo del país.


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