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El
uso prolongado o en dosis mayores a las indicadas puede generar efectos
adversos y aumentar el riesgo de complicaciones. Aumento de peso, cambios en el
rostro y abdomen, estrías rojizas o violáceas y debilidad muscular, son algunas
de las señales que requieren evaluación médica.
Salud en Casa - Los corticoides son medicamentos utilizados para controlar procesos inflamatorios y alérgicos en enfermedades como asma, dermatitis, artritis y algunas enfermedades autoinmunes. Sin embargo, consumirlos sin indicación médica, aumentar la dosis por cuenta propia o utilizarlos durante más tiempo del indicado puede generar efectos adversos y alterar el funcionamiento de las glándulas suprarrenales.
"Los corticoides pueden ser muy efectivos y necesarios
para tratar determinadas enfermedades, pero no son medicamentos inocuos. Su uso
inadecuado puede generar alteraciones importantes en el organismo y, cuando se
mantienen durante periodos prolongados, aumentar el riesgo de desarrollar
complicaciones como el síndrome de Cushing", señala Eduardo Evangelista,
docente de Farmacia Técnica del Instituto Carrión.
El síndrome de Cushing aparece cuando el organismo
permanece expuesto a niveles elevados de cortisol durante un periodo
prolongado. En el caso de los corticoides, este riesgo puede estar relacionado
con un uso prolongado o con dosis mayores a las indicadas, por lo que su
administración debe realizarse bajo supervisión de un profesional de la salud.
¿Qué cambios pueden llamar la atención?
Algunos cambios físicos pueden ser una señal de
que es necesario realizar una evaluación médica. Entre ellos se encuentran:
·
Aumento de peso, principalmente en el
rostro, cuello y abdomen.
·
Apariencia más redondeada del rostro.
·
Acumulación de grasa en la parte posterior
del cuello.
·
Brazos y piernas relativamente más delgados
que el tronco.
·
Estrías anchas de color rojizo o violáceo,
especialmente en abdomen, muslos o brazos.
·
Debilidad muscular.
·
Piel más fina y facilidad para presentar
hematomas.
También pueden presentarse elevación de la presión
arterial o de la glucosa, alteraciones menstruales y cambios en el estado de
ánimo. La presencia de alguno de estos signos no significa necesariamente que
una persona tenga síndrome de Cushing, pero sí puede ser motivo para consultar
con un profesional de la salud.
El especialista advierte que el uso prolongado de
corticoides también puede provocar retención de líquidos, alteraciones del
sueño, mayor susceptibilidad a infecciones y osteoporosis, además de disminuir
temporalmente la producción natural de cortisol de las glándulas suprarrenales.
Por ello, suspender un tratamiento de manera
repentina también puede ser riesgoso, especialmente después de utilizar dosis
altas o durante periodos prolongados. Esta interrupción podría provocar
insuficiencia suprarrenal, acompañada de cansancio intenso, debilidad, mareos,
náuseas, vómitos o presión arterial baja.
¿Cómo utilizar los corticoides de manera segura?
Se recomienda utilizar estos medicamentos
únicamente cuando hayan sido indicados por un profesional de la salud, respetar
la dosis y duración prescritas, no reutilizar recetas antiguas ni utilizar
corticoides de otra persona y comunicar cualquier efecto adverso.
Estas recomendaciones aplican a las distintas vías
de administración, como: oral, endovenosa, intramuscular, por inhalación o
tópica.
"Los corticoides no deben utilizarse como una
solución rápida para cualquier inflamación, alergia o malestar. Antes de
consumirlos, reiniciarlos, aumentar la dosis o suspender un tratamiento, es
fundamental consultar con un profesional de la salud. Una indicación adecuada
permite aprovechar sus beneficios y reducir los riesgos asociados a su
uso", concluye el docente de Farmacia Técnica del Instituto Carrión.

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