viernes, 28 de agosto de 2026

 

  • Con el paso de los años pueden aparecer cambios visuales propios del envejecimiento, pero una pérdida progresiva o repentina de la visión puede ser una señal de alerta y requiere una evaluación oftalmológica.




Salud e
n
 Casa.- Leer, reconocer rostros, desplazarse con seguridad o realizar actividades cotidianas dependen, en gran medida, de una buena salud visual. Sin embargo, con el paso de los años aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades oculares que pueden afectar la visión de manera progresiva y, en algunos casos, avanzar sin presentar síntomas durante sus primeras etapas.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el envejecimiento de la población avanza a un ritmo cada vez mayor. Entre 2015 y 2050, el porcentaje de personas mayores de 60 años en el mundo casi se duplicará, pasando del 12% al 22%. En este contexto, cuidar la salud visual cobra especial importancia, considerando que algunas enfermedades oculares pueden prevenirse, controlarse o tratarse si son detectadas oportunamente.



En el marco del Día del Adulto Mayor, que se conmemora el 26 de agosto en el Perú, el Dr. Gerardo Arana, especialista de Oftálmica Clínica de la Visión, explica que algunos cambios visuales son propios del envejecimiento. “Es habitual que con los años disminuya la capacidad para enfocar de cerca, exista una mayor necesidad de iluminación para leer y aumente la sensibilidad al deslumbramiento. Sin embargo, no es normal asumir que una pérdida progresiva de la visión es inevitable”, señala.



Las principales enfermedades que deben vigilarse .


Entre las patologías oculares más frecuentes e importantes durante esta etapa se encuentran las cataratas, el glaucoma, la degeneración macular relacionada con la edad (DMRE) y las enfermedades de la retina asociadas a la diabetes y la hipertensión.



  • Cataratas: suelen producir una pérdida visual progresiva e indolora. Los síntomas más frecuentes son visión borrosa o nublada, dificultad para leer o conducir, sensibilidad al deslumbramiento, halos alrededor de las luces, dificultad para ver de noche y cambios frecuentes en la graduación de los lentes. No es necesario esperar a que la catarata esté “madura”. La cirugía puede valorarse cuando comienza a interferir con las actividades cotidianas y la calidad de vida.


  • Glaucoma: en sus primeras etapas generalmente no produce síntomas. La pérdida visual suele comenzar en la periferia y puede pasar desapercibida hasta que existe un daño importante. Por ello, los controles periódicos son fundamentales. Una pérdida repentina de visión acompañada de dolor ocular intenso, ojo rojo, halos alrededor de las luces, náuseas o vómitos puede corresponder a un glaucoma agudo y requiere atención inmediata.

  • Degeneración macular relacionada con la edad (DMRE): afecta principalmente la visión central, necesaria para leer, reconocer rostros y realizar actividades de precisión. Una señal de alerta es notar que las líneas rectas comienzan a verse torcidas u onduladas, así como la aparición de una mancha o zona borrosa en el centro de la visión. Ante estos cambios se debe acudir al oftalmólogo lo antes posible.

  • Diabetes e hipertensión: ambas enfermedades pueden afectar la retina. La diabetes puede provocar retinopatía diabética y edema macular, mientras que la hipertensión puede dañar los vasos sanguíneos de la retina. Por ello, mantener controlados la glucosa, la presión arterial y el colesterol también contribuye a proteger la salud visual.

¿Cómo cuidar la visión durante el envejecimiento?




El especialista recomienda incorporar el cuidado de los ojos dentro de los controles habituales de salud. Algunas medidas importantes son:

  • Realizar controles oftalmológicos periódicos, incluso cuando no existan molestias.
  • Mantener controladas la diabetes y la presión arterial.
  • No fumar, debido a su relación con diversas enfermedades oculares, incluida la DMRE.
  • Mantener actividad física regular de acuerdo con las condiciones de cada persona.
  • Llevar una alimentación equilibrada, con frutas, verduras, pescado y otros alimentos saludables.
  • Proteger los ojos de la radiación ultravioleta con lentes de sol que tengan protección UV adecuada.
  • Mantener una buena iluminación al leer o realizar actividades de precisión.
  • Utilizar correctamente los medicamentos indicados por el oftalmólogo.
  • Consultar rápidamente ante cualquier cambio nuevo o repentino en la visión.

 

Hábitos que deben evitarse 

También es importante evitar automedicarse con gotas, especialmente aquellas que contienen corticoides; retrasar los controles oftalmológicos; o atribuir una disminución progresiva de la visión únicamente a la edad, indica el Dr. Gerardo Arana.



Asimismo, pasar muchas horas frente a pantallas sin realizar descansos puede agravar los síntomas relacionados con el ojo seco. En tanto, conducir de noche cuando existe una disminución visual que compromete la seguridad representa un riesgo para el paciente y terceros.

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