Ø La presidenta ejecutiva,
Dra. Zulema Tomás, acompañó el alta de dos pacientes que recibieron un nuevo
corazón y un nuevo hígado en el Hospital Guillermo Almenara.
Ø Sus historias reflejan
cómo una decisión tomada en medio del dolor puede convertirse en esperanza para
otras familias.
Salud en Casa.- Historias de esperanza. Esta mañana, en el Hospital Nacional Guillermo Almenara Irigoyen, dos pacientes recibieron el alta médica después de haber recibido un trasplante de corazón y de hígado, respectivamente. Sus historias estuvieron acompañadas por la presidenta ejecutiva de EsSalud, Dra. Zulema Tomas Gonzales, quien hizo un llamado a las familias peruanas a conversar sobre la donación de órganos y, sobre todo, a respetar la voluntad de quienes deciden ser donantes.
Durante su visita al hospital, realizada en el marco
de la Semana de Donación de Órganos y Tejidos, la titular de EsSalud destacó
que cerca de siete mil pacientes se encuentran actualmente en lista de espera
por un trasplante. Recordó, además, que una sola donación puede permitir salvar
hasta ocho vidas.
“Esto se ha hecho realidad gracias a esas familias
que, en medio del dolor, dijeron: ‘sí, quiero donar los órganos de mi
familiar’”, expresó la Dra. Tomás, al destacar la generosidad de quienes
convierten un momento de tristeza en una oportunidad para que otras personas
puedan seguir viviendo.
La presidenta ejecutiva exhortó a la población a
conversar en familia sobre la donación de órganos y a respetar la voluntad de
quienes han decidido ser donantes. “Hay miles de pacientes esperando una
oportunidad. No sabemos cuántas vidas podemos ayudar”, señaló.
Asimismo, anunció que EsSalud continuará fortaleciendo
las acciones destinadas a promover la donación de órganos y tejidos y a brindar
nuevas oportunidades a los pacientes que permanecen en lista de espera.
La Dra. Tomás también reconoció y agradeció el trabajo
articulado de médicos, enfermeras, técnicos y profesionales de las diferentes
especialidades que hacen posible realizar procedimientos de alta complejidad y
acompañar a los pacientes y sus familias antes, durante y después de un
trasplante.
Gaby, volver a moverse
A sus 48 años, Gaby Aguilar sabe que un corazón puede
significar mucho más que un órgano, puede significar volver a hacer planes.
Madre y trabajadora independiente, Gaby superó una leucemia mieloide aguda en
2016. Sin embargo, tiempo después desarrolló una severa falla cardíaca que
cambió por completo su vida. Necesitaba un nuevo corazón y pasó a lista de
espera. Finalmente, ese día esperado llegó y el 13 de agosto fue sometida a un
trasplante de corazón.
Hoy, al lado de su hija de 16 años, Gaby mira hacia
adelante y piensa en todo lo que quiere volver a hacer. “Hace mucho tiempo
llevé una vida muy lenta porque mi corazón no me lo permitía. Ahora quiero
moverme y lo primero que quiero aprender es bailar marinera”, contó emocionada.
Abigail, un nuevo órgano para cumplir un sueño
Abigail tiene 15 años y llegó desde Sullana, Piura,
con un sueño que ahora siente más cerca. Durante meses enfrentó una enfermedad
poco frecuente que le provocaba malformaciones arteriovenosas en el hígado y
graves episodios de sangrado, por lo que tuvo que ingresar a lista de espera
para un trasplante renal. Finalmente, llegó el hígado que necesitaba.
Hoy, mientras cursa el tercer año de secundaria,
Abigail tiene claro lo que quiere hacer con esta nueva oportunidad. “Quiero
estudiar medicina y salvar también muchas vidas, así como a mí me salvaron la
vida con un nuevo órgano”, afirmó.
Las historias de Gaby y Abigail representan la
esperanza de miles de personas que esperan un trasplante y recuerdan que detrás
de cada donación existe una familia, una decisión y un gesto de solidaridad
capaz de cambiar varias vidas.
Como parte de la política de humanización de EsSalud,
la Dra. Zulema Tomás también visitó a la pequeña Johana, de 7 años, referida
desde Huánuco, quien recibe atención especializada en el Servicio de
Infectología del Hospital Almenara.
Durante el encuentro, resaltó que la atención en salud
debe ir acompañada de cercanía, empatía y calidez humana, colocando siempre al
paciente y a su familia en el centro del cuidado.


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