viernes, 15 de marzo de 2019


·         La “fasciola hepática” es la enfermedad que afecta a 2.4 millones de personas en todo el mundo, de las cuales la mitad se encuentra entre Bolivia, Ecuador y el Perú, donde causa daños que superan los US$50 millones.




Salud en Casa.- La fascioliasis o infección producida por el parásito fasciola hepática afecta en el Perú a los ciudadanos de los sectores más pobres y vulnerables de 18 regiones del Perú y en 21 regiones en casos de animales contagiados.


Con daños que superan los US$50 millones por la muerte de animales infectados y con una alta prevalencia de casos, especialmente en niños de sectores menos favorecidos, la fascioliasis sigue siendo un problema de salud pública en el Perú que no puede dejar de monitorearse de manera constante.

En el ciclo de vida de la fasciola hepatica, el ganado vacuno, ovino y los seres humanos se pueden contaminar con este parásito al ingerir plantas contaminadas o agua contaminada. El órgano más afectado es el hígado o las vías biliares. Pudiendo ocasionar daños severos y la muerte.

Esta enfermedad afecta a 2.4 millones de personas en el mundo, de las cuales la mitad está en Bolivia, Ecuador y Perú.

El único tratamiento que existe para esta enfermedad es un fármaco que la compañía farmacéutica Novartis produce y dona desde el 2005 a la Organización Mundial de la Salud y que esta pone a disposición de los pacientes en Perú a través de un trabajo conjunto entre las autoridades de salud y la Organización Panamericana de la Salud. Precisamente, en febrero último entró en vigencia el Memorándum de Entendimiento suscrito entre ambas instituciones, mediante el cual la empresa suiza donará hasta diciembre del 2022 un total de 600.000 comprimidos al año, que se espera que lleguen a 300.000 pacientes  que lo necesiten. Desde el inicio del programa se ha donado alrededor de 4 millones de comprimidos ayudando a tratar a unos 2 millones de personas con fascioliasis en más de 30 países del mundo.

Si no es detectada y tratada a tiempo, la infección producida por la fasciola hepática puede causar dolor y molestias considerables y mala calidad de vida y pérdida de productividad. Su fase aguda se manifiesta con fiebre, dolor abdominal, náuseas, diarrea y eosinofilia (incremento de un tipo de leucocitos) y, por último, a una fase crónica u obstructiva de las vías biliares. En niños, la fascioliasis produce fiebre alta, agrandamiento e inflamación del hígado y anemia; en algunos casos hasta la muerte.

“Este programa hace parte de varias iniciativas de largo plazo que demuestran el compromiso de la empresa con la sociedad alrededor del mundo. Consolida la alianza entre los sectores público y privado, permite ayudar a las comunidades más vulnerables del Perú, que no están solas en su lucha contra la fasciola hepática. Tanto en el Perú como en otras naciones está demostrado que el trabajo conjunto entre los sectores público y privado es un paso indispensable para obtener mejores resultados, y en el sector salud, que tanto necesita de soluciones, no es una excepción”, María Cristina Álvarez, Presidente Novartis Región Andina.

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